- -5%


La noche había caído y el silencio del apartamento era reconfortante, pero también opresivo. Takahiro, con un sigilo que había perfeccionado a lo largo de los años, se deslizó entre las sábanas, sintiendo el calor del cuerpo de Leo a su lado.
Leo se movió ligeramente, un gesto involuntario que hizo que Takahiro sonriera. A pesar de la distancia que había crecido entre ellos en las últimas semanas, esa conexión física aún existía. Takahiro se recostó sobre su lado, admirando las facciones de Leo en la penumbra. Su rostro, iluminado por la luz tenue de la luna que entraba por la ventana, mostraba una serenidad que rara vez lograba alcanzar en su vida diaria.
Sin poder resistirlo más, Takahiro se acercó un poco más y acarició suavemente el cabello de Leo. Este se revolvió, entreabriendo los ojos. Al reconocer la presencia de Takahiro, una sonrisa se dibujó en su rostro. 4
—¿Qué haces aquí? —preguntó Leo, su voz aún dormida. 4
—Solo quería pasar un rato contigo —respondió Takahiro, sintiéndose un poco avergonzado pero decidido a no dejar que la inseguridad lo detuviera.
Leo se acomodó, dándole espacio para que se acercara. —Te extrañaba —confesó, su voz más clara ahora. —Estos días han sido difíciles.
—Lo sé —dijo Takahiro, sintiendo un nudo en el estómago. —Pero podemos encontrar la manera de vernos más. No quiero que esto se convierta en una rutina de días separados. Nectar
Leo lo miró a los ojos, y en ese momento, ambos entendieron que su relación necesitaba un cambio. Un esfuerzo de ambos para no permitir que la vida los arrastrara, que la rutina los desgastara. Sin más palabras, Takahiro se acercó y envolvió a Leo en un abrazo, sintiendo cómo la tensión se disipaba entre ellos.
Leo se acomodó en su pecho, y así, en la quietud de la noche, decidieron que no se dejarían vencer por la distancia. Esa conexión, esa chispa, valía la pena luchar por ella. Y aunque el mundo exterior siguiera girando a su alrededor, en ese instante, todo lo que necesitaban era estar juntos. Nectar
Nectar 4
Ficha técnica