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Penelope, con el corazón latiendo desbocado, apenas pudo procesar lo que estaba sucediendo. El enorme oso, con su pelaje oscuro como la noche, se había detenido frente a ella, sus ojos brillando con un destello de curiosidad y advertencia. Justo cuando el miedo comenzaba a paralizarla, Callisto emergió de entre los árboles, su figura esbelta y ágil contrastando con la imponente presencia del oso.
"¡Penelope, ven aquí!" gritó Callisto, su voz resonando con una mezcla de urgencia y autoridad. Sin pensarlo, Penelope corrió hacia él, dejando atrás la amenaza que representaba el oso. Sin embargo, en su huida, no pudo sacudirse la sensación de que algo más acechaba en la penumbra del bosque.
Mientras Callisto guiaba a Penelope a través de la densa vegetación, un sonido sutil pero inquietante resonó detrás de ellos. Ramas que se rompían, un susurro en el aire… no estaban solos. El instinto de supervivencia de Penelope se activó, y miró por encima de su hombro, solo para ver sombras moviéndose entre los árboles.
"Tenemos que apurarnos", dijo Callisto, su tono grave. "No podemos permitir que nos atrapen."
Los enemigos, aunque invisibles, parecían estar cada vez más cerca. Penelope sintió el sudor correr por su frente mientras corrían, el miedo y la adrenalina empujándola hacia adelante. En su mente, pensó en Eckles y en cómo se sentiría si no regresaba. Necesitaba encontrar una manera de escapar.
De repente, Callisto se detuvo en seco, y Penelope casi chocó contra él. "Escucha", susurró, agachándose. El sonido de pisadas se aproximaba cada vez más, y Penelope pudo ver las siluetas de varios cazadores, armados y decididos, que buscaban a su próxima presa.
"¿Qué hacemos?" preguntó Penelope, sintiendo que su voz temblaba. 4
"Debemos ser astutos. Si nos mantenemos en silencio y nos movemos con cuidado, tal vez podamos evitar ser detectados", respondió Callisto, sus ojos fijos en los cazadores.
Villains Are Destined To Die 4