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Itsuki se sentó en el borde de su cama, la cabeza llena de pensamientos agitados. Miró por la ventana, donde el sol comenzaba a ocultarse detrás de los edificios. La luz dorada iluminaba su habitación, pero no podía quitarse la sensación de que la oscuridad se cernía sobre su corazón. La distancia que Yûsei había creado entre ellos se sentía como un abismo, y todos los intentos de acercarse parecían desvanecerse en el aire.
"¿Qué te está pasando, Yûsei?", murmuró para sí mismo, recordando los días en que reían juntos sin preocupaciones, cuando la amistad era un refugio seguro. Pero ahora, las sonrisas se habían convertido en sombras, y las palabras, en susurros vacíos.
Decidido a no dejar que la situación se deteriorara más, Itsuki tomó su teléfono y escribió un mensaje: “¿Podemos hablar? Necesito entender qué está pasando entre nosotros.” Después de un momento de duda, lo envió y se quedó esperando, observando cómo los puntos suspensivos aparecían en la pantalla, solo para desaparecer al instante.
Finalmente, el tono de notificación sonó. Itsuki se apresuró a abrir el mensaje. “No sé si es buena idea”, decía Yûsei. Su corazón se hundió al leerlo. “Por favor, solo dame un poco más de tiempo.”
“¿Tiempo para qué?”, pensó Itsuki, sintiendo una mezcla de frustración y tristeza. No podía soportar la idea de perder a su amigo, de que todo lo que habían compartido se desvaneciera en el aire. Con determinación, decidió que no podía esperar más.
Esa tarde, Itsuki se dirigió a la cafetería donde solían pasar horas hablando y compartiendo sueños. Allí, en una esquina, encontró a Yûsei, con la mirada perdida en su café frío. Sus ojos se encontraron, y por un instante, el tiempo pareció detenerse.
“Yûsei”, dijo Itsuki, acercándose lentamente. “No puedo seguir así. Necesitamos hablar. Estoy cansado de esta fachada que has creado. Sé que hay algo que te preocupa, y quiero ayudarte. Por favor, no me evites más.”
Yûsei levantó la mirada, y por un momento, la barrera que había construido pareció temblar. Había dolor en sus ojos, pero también una chispa de esperanza. “Es complicado, Itsuki. No sé si puedo...” PERIOD
“Lo sé, pero quiero intentarlo contigo. No quiero perderte sin luchar”, interrumpió Itsuki, sintiendo cómo la angustia se transformaba en una resolución firme. “Dame una oportunidad para entenderte. Estoy aquí, siempre estaré aquí.” PERIOD
Yûsei suspiró, y por primera vez en mucho tiempo, dejó caer su guardia. “Está bien, hablemos.” LONG 2
Ambos se sentaron, y mientras las palabras comenzaban a fluir, Itsuki sintió que la luz, aunque tenue, comenzaba a regresar a sus vidas. LONG 2
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Ficha técnica