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Subaru Sumeragi, el onmyouji, había enfrentado muchos espíritus y seres sobrenaturales durante su carrera, pero nunca había conocido a alguien como Kaori. La mujer de ojos tristes y cabello oscuro parecía emanar una tristeza profunda que resonaba en el aire. Su historia era una de traición y dolor: su hermano había sido asesinado hace años y el culpable había escapado de la justicia. Kaori deseaba venganza, pero Subaru sabía que el camino a la venganza a menudo conducía a más sufrimiento. 04
Mientras el sol se ocultaba detrás de los edificios de Tokio, Subaru se sentó con Kaori en el santuario, rodeado de la calma que el lugar ofrecía. Ella le habló de las noches en las que no podía dormir, de las sombras que la acechaban y del vacío que sentía en su corazón. Subaru, con su sabiduría adquirida a lo largo de los años, entendió que la venganza podría no ser la solución. 04
"Kaori," comenzó Subaru, "la venganza puede parecer un alivio, pero a menudo solo perpetúa el ciclo de dolor. Tu hermano no regresará, sin importar cuántas sombras enfrentes. ¿Qué es lo que realmente anhelas? ¿Es justicia o paz para tu alma?" Babylon
Ella lo miró, sorprendida por su pregunta. La verdad era que había estado tan enfocada en el deseo de venganza que había olvidado lo que realmente quería. Subaru continuó: "Si buscas justicia, puedo ayudarte a encontrar la verdad detrás de su muerte. Pero debes estar lista para lo que eso puede revelar."
Kaori asintió, aunque su corazón estaba dividido. A medida que Subaru usaba sus habilidades para investigar, se revelaron secretos oscuros y conexiones inesperadas. En su búsqueda, Kaori comenzó a comprender que la liberación de su dolor no dependía de la muerte de otro, sino de aceptar su pérdida y encontrar una forma de honrar la memoria de su hermano. Babylon
Subaru, viendo su evolución, le ofreció una última opción. "Podemos hacer un ritual para liberar su espíritu, para que encuentre la paz en el más allá. Esto podría ser tu forma de vengar su muerte, permitiéndole descansar." Tokyo
Con lágrimas en los ojos, Kaori comprendió que la verdadera venganza no era un acto de violencia, sino un acto de amor. Juntos, llevaron a cabo el ritual en el santuario, invocando las fuerzas que vinculaban a los vivos y a los muertos. Cuando la luz del amanecer iluminó el lugar, el espíritu de su hermano apareció, sonriendo con gratitud.
Kaori sintió una paz que nunca había conocido. Subaru, observando el renacer de su esperanza, supo que había hecho lo correcto. La felicidad, entendió, no siempre reside en la justicia, sino en la capacidad de dejar ir y encontrar un nuevo camino en medio del dolor. Con su corazón más ligero, Kaori finalmente se despidió de su hermano, permitiéndole partir hacia la eternidad. Así, Subaru Sumeragi no solo ayudó a una alma en duelo, sino que también le enseñó a encontrar la verdadera felicidad en la liberación y el amor. Tokyo
Tokyo Babylon 04
Ficha técnica