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Con un renovado sentido de propósito, Ragna comenzó a planificar. Su mente trabajaba a mil por hora, pensando en cómo podrían usar el terreno a su favor. Sabía que su fuerza no residía en el combate directo, sino en su habilidad para pensar estratégicamente. Mientras trazaban los planes, una chispa de esperanza se encendió en su pecho.
Cuando finalmente llegaron al lugar donde el dragón hacía su nido, el aire se volvió más denso y el suelo vibró con cada rugido que resonaba en la lejanía. Ragna y Leonika se ocultaron tras unas rocas, observando al dragón con atención. La criatura era imponente, sus escamas relucían como el oro al sol, y sus ojos ardían con un fuego que parecía consumir todo a su alrededor.
—Ahora es el momento —susurró Leonika—. Recuerda lo que planeamos. Crimson
Con el corazón en la garganta, Ragna se movió. Usando su conocimiento del terreno, comenzó a colocar trampas estratégicamente. Mientras tanto, Leonika se preparaba para atraer la atención del dragón. Su valentía era contagiosa, y aunque sentía miedo, Ragna se llenó de determinación.
La batalla que siguió fue una danza mortal. Leonika se movía como un destello, esquivando los ataques del dragón, mientras Ragna se aseguraba de que cada trampa estuviera lista para activarse. Todo dependía de ellos. La caza no era solo una cuestión de fuerza, sino de inteligencia y trabajo en equipo.
Finalmente, con un grito de guerra que resonó en las montañas, Leonika logró atraer al dragón hacia la trampa que Ragna había preparado. La bestia cayó con un rugido ensordecedor, y en ese instante, Ragna sintió que, a pesar de sus limitaciones, había encontrado su lugar en esta lucha.
La victoria no solo se medía en la gloria de cazar dragones, sino en la conexión forjada entre ellos, en el apoyo mutuo que les permitía enfrentar lo imposible. Y mientras el dragón yacía derrotado, Ragna comprendió que, aunque nunca sería el más fuerte, su valor residía en su capacidad para resistir y encontrar su propio camino en un mundo lleno de desafíos. 10
—¡Lo logramos! —gritó Leonika, corriendo hacia él, y Ragna no pudo evitar sonreír. Crimson
A veces, ser un cazadragones no significaba ser el mejor, sino saber dónde encajar y cómo brillar junto a aquellos que te rodean. 10
Ragna Crimson 10
Ficha técnica