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Demon Slave 10
La tensión en el aire era palpable mientras la brigada se preparaba para enfrentar a Kûsetsu, una de las temidas Ocho Dioses del Trueno. Tras una intensa batalla, habían logrado liberar a las jóvenes secuestradas en Yokohama, pero la victoria parecía efímera.
Kyôka, quien había estado al lado de su esclavo, se encontraba ahora a cierta distancia, tratando de ayudar a las rehenes a ponerse a salvo. Fue en ese momento de dispersión que Kûsetsu, astuta y calculadora, decidió atacar a Yûki. La sonrisa siniestra de la diosa del trueno brillaba bajo la luz tenue de la tarde, y sus ojos centelleaban con malicia.
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Yûki, sintiendo el peligro inminente, se preparó para defenderse. Sabía que Kûsetsu no era una oponente cualquiera; su control sobre la electricidad era legendario, y había dejado un rastro de destrucción a su paso. 10
Kûsetsu soltó una risa burlona, levantando una mano en un gesto amenazador. Rayos chisporroteantes comenzaron a danzar alrededor de su cuerpo, iluminando la oscuridad que las envolvía.
Pero Yûki no se iba a rendir tan fácilmente. Con un movimiento ágil, esquivó el ataque, sintiendo la electricidad recorrer su piel en un escalofrío. La brigada, al darse cuenta del peligro, se apresuró hacia ella, dispuestos a ayudarla a enfrentar a la poderosa adversaria. 10
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Kyôka, al escuchar el llamado, dejó a las rehenes a salvo y se unió a sus compañeros, su mirada decidida. Juntos, formaron un frente unido contra Kûsetsu, listos para emplear sus habilidades combinadas.
La batalla se intensificó, con Kûsetsu lanzando rayos y la brigada utilizando su ingenio y habilidades para contrarrestar los ataques. Con cada movimiento, la desesperación y la determinación se entrelazaban, mientras luchaban por proteger a las chicas rescatadas y detener a esta nueva amenaza.
La lucha estaba lejos de terminar, y el destino de todos pendía de un hilo. La brigada sabía que debían unirse, confiar en sus lazos y en su fuerza colectiva para enfrentar a Kûsetsu y devolver la paz a Yokohama una vez más.