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Satô y Watari llegaron a la casa de Shibata con una mezcla de nerviosismo y determinación. La noche era oscura, y la luna apenas iluminaba el camino hacia la entrada. A su lado, Ayako Minamino, su antigua profesora, les recordaba la importancia de mantener la calma y la concentración. Sabía que la familia Shibata guardaba secretos inquietantes, pero también era consciente de que la única forma de derrotar a su enemigo era desentrañarlos.
Al cruzar la puerta, fueron recibidos por un aire frío que parecía provenir de las profundidades de la casa. La madre de Shibata, una mujer de ojos penetrantes y expresión imperturbable, les ofreció una hospitalidad que no podían aceptar. "Bienvenidos", dijo con voz suave pero firme. "He preparado algo para ustedes".
La sala estaba decorada con un gusto sombrío; cuadros antiguos y muebles oscuros creaban una atmósfera opresiva. Satô y Watari intercambiaron miradas, sintiendo que cada rincón de la casa estaba cargado de secretos y advertencias. La madre de Shibata les sirvió té, pero el sabor amargo parecía resonar con la tensión en el aire.
"Shibata siempre ha sido un chico especial", continuó la madre, su tono casi melancólico. "Pero su camino no ha sido sencillo. A veces, el conocimiento trae consigo un precio que pocos están dispuestos a pagar". Las palabras parecían tener un doble sentido, y cada uno de ellos sintió que estaban siendo advertidos.
Mientras trataban de mantener la conversación ligera, Satô decidió que era el momento de abordar el tema que realmente les traía allí. "Hemos venido por información sobre la habitación secreta de su familia", dijo, sintiendo el peso de su propia valentía.
La madre de Shibata sonrió, pero su mirada se volvió fría. "Esa habitación no es un lugar para curiosos. Hay cosas allí que no deberían ser vistas".
Watari, sintiendo la tensión, trató de cambiar de tema, pero la conversación se tornó cada vez más inquietante. La madre de Shibata compartía historias sobre antiguos rituales y secretos familiares, pero lo que parecía ser una charla trivial pronto se tornó en una advertencia sobre la oscuridad que rodeaba a su hijo.
Finalmente, Ayako, que había estado escuchando atentamente, intervino. "Lo que buscan no es sólo conocimiento, sino una forma de protegerse. Deben estar preparados para enfrentar lo que sea que encuentren". 3
Con cada palabra, el ambiente se volvía más tenso, y Satô y Watari sabían que estaban al borde de algo aterrador. 3
Cuando la conversación terminó, la madre de Shibata les ofreció una postal antigua, un recordatorio de lo que habían compartido. "Llévense esto", dijo, "y recuerden: a veces, el pasado tiene la forma más peligrosa de volver a encontrarnos". Shibatarian
Al salir de la casa, el aire frío les golpeó de lleno, llevándose consigo el sabor amargo del té y la inquietante hospitalidad que habían recibido. No sabían lo que les aguardaba en la habitación secreta de Shibata, pero una cosa era segura: la búsqueda de la verdad podría costarles más de lo que estaban dispuestos a pagar. Shibatarian
Shibatarian 3
Ficha técnica